JERUSALÉN (Israel)
El Sepulcro de María,
según la antigua tradición eclesiástica, el lugar donde yacieron
los restos de María, madre de Jesucristo, antes de su asunción al
Cielo.
La iglesia actual es greco-ortodoxa y apostólica armenia, si bien también se permite venerar a ortodoxos coptos, a sirios ortodoxos y a etíopes ortodoxos.
Por medio de una empinada escalera tras la fachada se puede descender a la tumba, en la que María pasó unos días antes de su asunción. Además, también se encuentran en el mismo sitio las tumbas de sus padres, Joaquín y Ana, y de su marido, José.
Unas vistas de la muralla, cementerio y acercándonos al huerto y la basílica.
El Huerto de Getsemaní. Estos árboles no tienen anillos, por lo tanto no se les puede determinar una edad precisa, pero los eruditos estiman que tienen una edad de entre uno y dos mil años. No es probable que estos árboles estuvieran aquí en la época de Cristo, podrían haber sido pequeños árbolitos cuando Jesús vino aquí con sus discípulos en aquella fatídica noche después de la Última Cena.
Basílica de las Naciones o de la Agonía, es un templo católico situado en el Monte de los Olivos de Jerusalén, junto al jardín de Getsemaní. En su interior se encuentra la porción de roca en la que, según la tradición, Jesús oró la noche de su arresto, después de celebrar la Última Cena.
La basílica descansa sobre los cimientos de dos templos anteriores, una basílica bizantina del siglo IV, destruida por un terremoto en el año 746 y una capilla cruzada del siglo XII, abandonada en 1345. Las obras del edificio actual, diseñado por el arquitecto Antonio Barluzzi, se llevaron a cabo entre 1919 y 1924 empleando fondos provenientes de distintos países (de ahí su apelativo de las naciones), cuyos símbolos aparecen en los mosaicos del techo en recuerdo de su contribución en la construcción.
El frontal de la iglesia es una fachada de estilo neobizantino,
con una serie de pilares. Como remate, un mosaico mostrando
simbólicamente a Jesucristo como enlace entre Dios y la humanidad.
El techo en forma de burbujas, los pilares anchos y el mosaico
refuerzan la apariencia arquitectónica bizantina de la iglesia.
Las ventanas están hechas con un alabastro azulado-purpurino translúcido, que produce un deliberado efecto mortecino en el interior.
Seis columnas monolíticas sostienen 12 cúpulas, cuyos interiores
están decorados con mosaicos que representan los emblemas nacionales
de las comunidades donantes.