LIMA (Perú)
La Basílica Nuestra Señora de la Merced, construido por Fray
Miguel de Orenes en 1535.
La fachada del estilo barroco churrigueresco limeño y en su parte
central la imagen de la Virgen de las Mercedes aparece en una
hornacina, alrededor de la cual se disponen otras.
Después del terremoto de 1746 la iglesia fue parcialmente
restaurada; en esa época también se reconstruyó la notable
portada, que adorna el frontis con sus columnas salomónicas, que es
considerada como una reliquia histórica y artística de gran calidad
estética. Fue fabricada en una calidad especial de granito original
de Panamá, que traían como lastre, piedra usada como peso que se
colocaba en el fondo del buque, para favorecer su equilibrio, los
galeones que venían a cargar minerales en el Callao. Esta portada
tan fina artísticamente tallada en tres cuerpos, se construyó
utilizando piedras de color gris y rosadas, formando una combinación
que no se encuentra en otros templos limeños.
En el interior guarda retablos de diversos estilos y esculturas
pinturas consideradas joyas del arte virreinal. El altar mayor es
menos recargado que los otros completamente dorado al fuego. En la
parte central destaca la efigie de Nuestra Señora de la Merced
imagen que desde 1615 fue invocada como celestial protectora de la
Ciudad, en 1730 el Cabildo Civil la nombró Patrona de los Campos de
Lima, a raíz de su intercesión contra la esterilidad de los campos,
en la República fue nombrada patrona de las Armas del Perú por el
Congreso Constituyente en 1823.




Entrando a la iglesia a mano derecha se encuentra una cruz muy grande colgada en la pared, rodeada siempre por gran cantidad de fieles que la tocan con mucho fervor, además de pasar prendas u objetos personales por su base. Sus muros están llenos de fotos anónimas, peticiones y promesas de todo quien visita este lugar y dirigida a la persona que está enterrada en uno de los rincones de la iglesia, en una tumba cuya lápida dice: “Aquí yacen los restos del venerable padre fray Pedro Urraca, siervo de Dios de la orden mercedaria”.
Esa gruesa y tosca cruz perteneció al Padre Urraca, el cual lo utilizaba en las celebraciones del Vía Crucis.
En 1583 nació el Fray Pedro Urraca en España, y se fue a América a la edad de19 años. Tras el viaje por mar y a punto de naufragar y morir, Pedro ofreció su vida a la Virgen y en seguida las aguas se calmaron hasta llegar a Quito, donde hizo su noviciado. Urraca acostumbraba usar sicilio y cadenas en su cuerpo para evitar las tentaciones de la carne, los cuales le producían llagas profundas, tal es así que por orden del confesor, el médico se las retiró. Fue Director espiritual de la Reina Isabel de Borbón. Murió en 1657 a los 74 años de edad. Fue declarado Venerable por el Papa Juan Pablo II.
Justamente nos encontramos el día que la Virgen sale en procesión el 24 de septiembre, escoltada y llevada en andas de Plata por los cadetes de las Fuerzas Armadas del Perú y numeroso público.
La Virgen porta en sus manos los grilletes y escapulario de su Orden, así como un rico cetro de oro y las más altas condecoraciones militares, así como otras distinciones que demuestran la gran devoción hacia María.