QUITO (Ecuador)
Iglesia de Santo Domingo de Guzmán: Fue construida por los dominicanos a partir de 1580, bajo la dirección del Arquitecto Francisco Becerra y culminó a principios del siglo XVII. Esta edificación posee el museo Dominicano, repleto de obras extraordinarias en las que se destacan las pinturas alusivas a los mártires de la orden de Santo Domingo así como otras piezas de arte.
| Estatua del Mariscal Sucre |
En 1586 un habilidoso fraile esculpió y pintó obras importantes para la decoración de la iglesia y para el inventario de las importantes piezas del museo. Fue Pedro Bedón, a quien se le atribuye la fundación de la Escuela Quiteña de pintura.
El templo está cubierto por trabajos en cedro cubierto con pan de oro, y por numerosas pinturas y tallas que adornan su interior. Junto al retablo mayor, las diez capillas laterales que completan el conjunto interior de Santo Domingo enriquecen aún más el cuerpo interno de la iglesia con bellos trabajos en madera y hoja de oro.
Arco de Santo Domingo: Como en otras iglesias y construcciones civiles de la ciudad de Quito, los constructores de Santo Domingo se encontraron desde un comienzo con un terreno abrupto y desigual, por lo que debieron inventar varias soluciones arquitectónicas para darle continuidad al templo principal y sobre todo a las capillas; de allí nació el célebre Arco de Santo Domingo, sobre el que se encuentra la Capilla de la Virgen del Rosario.
Sus
atractivos constituyen un legado monumental que reflejan el nivel
artístico de la época. En la iglesia se encuentra una admirable
escultura de la Virgen del Rosario,
la cual fue traída de Sevilla.
La Virgen y el Niño, cuyos mantos y coronas son ricos en hilos preciosos y pedrería, protagonizan la composición del retablo; este último es descrito por Pazos Barrera con los siguientes términos:
Enteramente dorado, tiene filigrana de plata en torno al nicho central y en el tabernáculo. En él resalta la Virgen del Rosario, una escultura española que fue obsequio del monarca español en el siglo XVI. A los lados del retablo figuran los retablos de santa Ana y San Joaquín, dorados sobre fondo rojo. Arcos y paredes tienen aplicaciones de querubines, plantas y frutas americanas, recubiertas de oro sobre fondo rojo. La Capilla de la Virgen del Rosario descansa sobre un arco por el que pasa la calle que conduce al barrio de La Loma Grande. Cierran la capilla dos cúpulas con linternas recubiertas con baldosas verdes.
Obras del museo
El Claustro, por su parte, presenta corredores y crujías de doble arquearía con pilares ochavados, y se debe al hermano Antonio Rodríguez, quien lo levantó a partir del diseño de Francisco Becerra.
Querida amiga, excelente reportaje, y muchas gracias por compartir tus viajes. Una maravilla todo.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo.
Yo no necesito viajar para conocer el mundo. Solo tengo que entrar aqui. Gracias mi reina por compartir siempre cosas tan bonitas. Buen dia!!!
ResponderEliminarOtro país que me gustaría conocer. Está en mi lista, pero a saber cuándo puedo ir. Debe haber muchas cosas interesantes por allí.
ResponderEliminarHace pocos días vi en televisión un reportaje sobre Quito, y fue muy interesante poder admirar la belleza de tantos lugares que existen en la Tierra.
ResponderEliminarDebo decir no obstante, que lo visto se queda muy pequeño con las magníficas imágenes que nos obsequias.
Un abrazo.
Gracias por viajar alrededor del mundo con usted :-)
ResponderEliminarHay cosas que el no entender de estilos no termino de entender. Encuentro unas estupendas piezas de los grandes escultores quiteños: el Santo Domingo de Guzmán del Padre Carlos, el San Juan de Dios, el Santo Tomás de Aquino de Legarda. Otras tallas de iglesia, capillas y convento dominicano nos recuerdan las arraigadas devociones popula¬res quiteñas. La luz y los colores tan claros del interior contrastan con los de la parte antigua de la fachada.
ResponderEliminarEs magnífico.
Muchas gracias.
Un abrazo.
Parece extenso el terreno que ocupa ese edificio, además de su bella iglesia y el museo, el claustro y el patio tiene mucho atractivo...gracias a tus imágenes he podido dar un paseo y tener un buen conocimiento de este lugar.
ResponderEliminarBesos
El conjunto es enorme por lo que veo. No es extraño pues que ese arco sirviera además para evitar la barrera que podía suponer tan colosal templo.
ResponderEliminarUn saludo.
Que viajes más bonitos y que buenas fotos.
ResponderEliminarBesos.
Ola querida amiga,mais um belíssimo lugar que venho conhecer através de tuas bela fotografias e excelente reportagem.Meu grande abraço.SU
ResponderEliminarUn felice fine settimana per te...ciao.
ResponderEliminarCuanta belleza! Gracias por tu constante y generoso compartir
ResponderEliminarLuz y Sonrisas
Isaac
Hola Maripi.
ResponderEliminarInteresante y amena exposición de obras e historia. La verdad es que llama la atención la riqueza y los detalles de estas cosas de aquellos tiempos.
Un gran abrazo.
Buenas fotos para ilustrar este bello reportaje lleno de historia y arte !!! me encantan las fotos de las pinturas. En general el interior de la iglesia es precioso !!!
ResponderEliminarUn beso, amiga, y qué tengas un buen domingo !!!
Así que de Sevilla ¡nada menos! pues gracias por la información, no tenía la menor idea y hoy se puede decir que no me acostaré sin saber algo nuevo. Las fotos bien, cada vez mejor, no deja de sorprenderme la multitud de cables que circulan por los aires en estas ciudades.
ResponderEliminarbesos
Cuanto aprendemos de esta exposición de imágenes y contenido! Gracias por compartirlas.
ResponderEliminarUn saludo.
Es espectacular comprobar cómo se conservan estas joyas de nuestro pasado colonial al otro lado del charco. Porque me dices que es de allí que si no pensaría que se trata de algún conjunto monumental andaluz, por ejemplo.
ResponderEliminarUn beso