BOGOTÁ (Colombia)
Después de la Independencia, la propiedad fue comprada por el nuevo gobierno independiente como regalo para Simón Bolívar. El Libertador la ocupó por primera vez en 1821 y luego en 1826. Durante este período fue ocupada por un pariente de Bolívar, quien la dejó descuidar. Luego, en 1827, regresó el Libertador junto con Manuelita Sáenz, quien convirtió la quinta en lugar más amable para la vida y centro de reuniones políticas de los seguidores de Bolívar.
En 1830, la casa, conocida en ese entonces como la Quinta de Portocarrero, fue traspasada a manos de José Ignacio París, y durante el resto del siglo XIX tuvo diferentes usos: fue sitio de reuniones de grupos políticos conservadores, colegio de señoritas, casa de salud, fábrica de bebidas y fábrica de curtiembres. En 1922, el Estado la volvió a comprar para su restauración y puesta en funcionamiento de un museo bolivariano.
El Salón de Manuelita: Manuela Sanz llego a la quinta en 1828, en los días previos a la convención de Ocaña. Había Conocido a Simón Bolívar en Quito en la cúspide de su gloria entre ellos surgió un profundo amor. Manuelita más conocida como la “Libertadora del Libertador” porque salvo la vida de Simón Bolívar el 25 de Septiembre de 1828.
El Gran Salón: Escenario de fiestas bailes y tertulias organizadas para celebrar las victorias de las campañas militares y atraer el interés de otras naciones para consolidar la naciente república.
Comedor: Colocado entre dos jardines y con grandes ventanas rasgadas presenta la forma de una elipse disimulada, tenía pintadas al fresco las 4 estaciones y otras figuras alegóricas y en la testera principal un retrato de Bolívar coronado por dos genios y alrededor esta leyenda “Bolívar es el Dios de Colombia”.
Alcoba del Libertador: Cuenta aun con el mobiliario de la época según los datos históricos el 15 de enero de 1830 Bolívar se refugio en la quinta por la tuberculosis, la fiebre y la desilusión.
Despensa: Los hábitos culinarios del Libertador eran similares a los de la mayoría de novogranadinos de la época, pero había modificado sus costumbres a causa de problemas digestivos y de los frecuentes viajes.
Cocina: El trabajo no dejaba de ser duro con los acompañamiento de oficiales, escribanos, servidumbre y criados personales. Además, no debía faltar un buen numero de invitados y visitantes.
Plaza de armas: Allí se encuentran 5 cañones de la época que fueran usados en las campañas.
Plaza de Banderas: Gran Patio en donde se encuentran las banderas y los escudos de los países libertados por Bolívar.
El Museo Iglesia
Santa Clara alberga colecciones de pintura, escultura,
orfebrería y arquitectura religiosa de los siglos XVII y XVIII
Como iglesia conventual, sus cuadros y
esculturas eran objetos específicos de devoción y culto.
La colección de Santa Clara está
compuesta por retablos barrocos, pinturas al óleo, imágenes de
bulto estofadas y policromadas, pintura mural y celosías mudéjares.
En total son más de 140 piezas, sin contar la rica pintura mural y
el embovedado, con más de 950 flores de cinco hojas.


Magnifico el relato historico, fotografia excelente,impresionante esa bobeda tan colorista.y el retablo,pulpito,todo en su conjunto. La riqueza de la Quinta, todo como siempre querida.
ResponderEliminarUn abrazo.
Creo que además eres muy experta en fotografía, porque aunque sean bellas, hay que saber plasmarlas.
ResponderEliminarBesos.
El don que tienes para la fotografía, conjuntamente con los magníficos relatos que las acompañan, hacen que pasar por tu blog sea un placer.
ResponderEliminarUn abrazo y gracias.
Preciosa la quinta de Bolivar, tiene mucha luz y parece estar muy bien conservada. Como siempre tus fotografías son excelentes.
ResponderEliminarUn beso
Olá, Mari!
ResponderEliminarMais uma vez me deparo com um brilhante trabalho seu; esta sua postagem é, sem dúvida, uma obra de arte. Parabéns.
(Este é um espaço, Mari, que se sente vontade de voltar.)
Abraços.
Hola Mari,
ResponderEliminarEstoy encantado. Usted lo hizo a Bogotá?
Gracias a ti, llegar a conocer este extraordinario lugar.
Grandes fotos y maravilloso mensaje.
Saludos .
Que cantidad, de cambio de dueños a lo largo de su historia.....deseo que se siga conservando, para que disfruten de su historia y belleza, las generaciones venideras.
ResponderEliminarBesos
Que preciosidad querida amiga, no me importaria vivir entre esas paredes, que muebles y que bien conservado esta todo, Mil besicos y mil gracias por tus maravillosas entradas
ResponderEliminarEse techo de la iglesia es impresionante, pero lo conservado de la quinta Bolívar es algo que se le agradece a la hermana Colombia
ResponderEliminar¡Oye, eso si es finca! :-)
ResponderEliminarSaludos desde Londres.
Mucho arte en esta visita, todo una maravilla.
ResponderEliminarUn abrazo.
No puedo dejar de recordar, al ver la casa de Bolívar, la novela de García Márquez "El general en su laberinto" que narra muy bien los últimos días del general y sus recuerdos al final de su vida.
ResponderEliminarUn beso
El artesonado de la iglesia de Santa Clara es espectacular.
ResponderEliminarUn abrazo.
Manuelita una heroina. Precioso el embovedado de flores,un trabajo de chinos ;)
ResponderEliminarBuena semana Pilar.
Un beso.
Hermosas fotos, nos has hecho viajar contigo
ResponderEliminarte mando un fuerte abrazo
buen fin de semana