ESTAMBUL (Turquía)
Después de haber pasado la penosa frontera, con un enorme calor, mala organización, apenas hablan ingles, sin comer nos encontramos en el primer pueblo, comimos y enseguida camino a Estambul, que mala sorpresa la carretera toda ondulada, uno se pregunta que es lo que nos espera, pues nos espera todo lo bueno la gente y la ciudad.
Buscar un camping, según la indicación, pues nada de nada, al final ya la noche caída nos decidimos mejor dejar la idea del camping e instalarse en Estambul, ya que es una ciudad de 11 millones de habitantes y no podremos usar el coche, pero no estábamos por la idea del hotel creyendo que seria un problema en donde dejar el coche en la ciudad.
Encontramos un hotel relativamente en el centro, siempre dejan visitar las habitaciones libres (ya las dejan abiertas) antes de inscribirse nos pareció bien, preguntamos en donde podríamos dejar el coche, pues delante del hotel, sacan la barrera y allí uno aparca. Cada comercio tiene su barrera para reservar el estacionamiento a sus clientes, así como cada trozo de acera es distinto del otro, según cada comerciante haya hecho su propria reforma, con lo cual uno anda y va bajando, subiendo y mirando al suelo para no caerse.
Caímos en un hotel muy simpático, nos sentíamos a gusto en el, estábamos instalados en el sexto piso con terraza se nos secaba la ropa después de haber pasado todo el calvario de la ropa en Italia, con tanta humedad no había nada que se secase, tan solo encontramos un camping con lavadora que por cierto nos cobraron 6 euros por una lavada.
Nos despertábamos a las 5 horas de la mañana con la llamada al rezo, ya que teníamos una mezquita muy cerca del hotel, pero a parte de esto era tranquilo.
Podíamos hacer Internet en la sala de descanso, nos servían un té turco, hay que echarle un poquito de azúcar aunque los nativo le echan varios trozos.
Estambul tiene mucho ambiente, la gente es muy amable, hay mucho comercio, muchos talleres de coches los arreglan en la calle, se ven comercios muy antiguos mercancías completamente olvidadas, pero en cambio hay tiendas muy modernas como en cualquier ciudad norteamericana.
Hay mucho lió de estacionamiento, circulación, un día iba al hotel y un señor paró la circulación para que me dejasen pasar, pocos papeleras o basureros públicos con lo cual no hay mucha limpieza en las calles, recogen las basuras manualmente, como decía mi marido todo lo que sea gubernamental malo, nos cobraban muy caro por las entradas a las visitas de cualquier lugar, no había ninguna rebaja para la gente de 65 años, en cambio la gente no huele mal, se la ve rezando por la calle, hay limpieza en los comercios y son muy amables y afectuosos.
Uno disfruta paseándose por la calle, ver toda la diversidad de comercios, gente y entrar en cada mezquita que se encuentra, admirar todo el arte, cual es la más bonita entre ellas se pregunta uno, pues todas son preciosas, por sencillas que sean.
En verdad que tienen que ser bonitas las mezquitas. Bueno, las mezquitas y todo; en las fotos se ven preciosas.
ResponderEliminarMe ha sorprendido lo del olor de las personas y la ciudad. Había oído decir muchas veces que olían mal.
Un abrazo
El arte bizantino es una maravilla. tanto, que hasta Miguel Angel copió sus cúpulas.
ResponderEliminarVaya anécdota la de la parada del tráfico para que pasases...Para no olvidarla nunca.
Todo el arte es precioso, la gente estupenda, disfruté mucho en Turquía por la gente. Yo tenia mis reservas con el olor y la suciedad, pero no me sentí en ningún momento incomoda con ello y eso que van bastante tapadas las mujeres y la temperatura es muy elevada.
ResponderEliminarUn abrazo Verdial
Como decía hay que entrar en todas, así como uno entra en cada Iglesia que encuentra en los otros países por magnifico arte.
ResponderEliminarA continuación cuando teníamos que pasar un nuevo país nos preguntábamos que nos iba a esperar con la frontera.
Un abrazo Pilar